I AM A GHOST, I AM A GHOST, I AM A GHOST
Soy Fantasma (I Am Ghost)
De no ser por el título mostrado en la breve secuencia de créditos que recuerda a un polvoriento teatro de horror, uno pensaría que “Soy fantasma” (I Am Ghost) será una rutinaria película minimalista, pues durante sus primeros minutos la cámara inmóvil se limita a filmar a la protagonista limpiando una vieja casa, friéndose unos huevos y limpiándose una curiosa herida. La rutina se repite de manera incesante, pero llega un momento en que la cámara se mueve súbitamente como poseída por un espíritu demoniaco y es ahí cuando la cinta se transforma en otra cosa…
“Soy fantasma” es un montruo totalmente distinto al acostumbrado, filmada con un gran estilo más que propio de los viejos cuentos de horror, su propuesta es un juego de muñecas rusas que se va replanteando a si mismo continuamente, ofreciéndonos giros de tuerca constantes que nos obligan a ver lo que sucede desde una perspectiva totalmente distinta. Una vez que Emily (intrigante Anna Ishida), la protagonista, habla con este ser de otra dimensión volveremos a ver las mismas rutinas del inicio, pero la información que obtenemos de dicha conversación nos obliga a ver las mismas escenas de otro modo, de tal forma que sabemos y esperamos que Emily vuelva a conversar con este ser.
Sorpresivamente vendrá un segundo giro de tuerca, un tercero, un cuarto…¿hasta dónde terminará esto?. Todos ellos nos volverán a obligar a ver las rutinarias escenas desde otro punto de vista, aunque estas no cambien mucho. La maestría del director H.P. Mendoza no sólo está en la propuesta de una historia con distintas perspectivas, sino también en la eficiencia con la que maneja estos giros, haciendo al espectador cómplice de la rutina. Uno se cuestiona como es que va a enredar de nueva cuenta la historia sobre si misma y espera ansioso un nuevo encuentro con ese ente que le va dando claridad al misterio.
Que el inicio esté filmado con planos fijos no es nada gratuito, sino una muestra màs de la eficiencia del director, pues además de que estilísticamente nos hace simples observadores, también le permiten añadir con facilidad nuevos elementos a las escenas que se repiten, de tal modo que la pelìcula comienza a interactuar consigo misma. Es una auténtica cosa de locos que parece no tendrá fin, en la cual uno está tan interesado en el misterio y los giros argumentales que por un momento uno también desea que la cosa no tenga fin nunca, aunque la cosa dure sólo 75 minutos.
Ya Guy MAddin había propuesto este año con “El ojo en la cerradura” (Keyhole) una historia similar, pero en vez de la saturación de MAddin, Mendoza nos propone la pausa y es este tipo de mesura lo que da realce al misterio, permitiéndonos saborearlo en vez de embriagar los sentidos. Como en los buenos cuentos de terror veremos al monstruo hasta el final para sacarnos varios sustos con todo y los cuestionables efectos especiales, los cuales tampoco molestan mucho porque Mendoza también tiene el cuidado de contar la historia como si de un viejo cuento de horror se tratase.
“Soy fantasma” resulta entonces un cuento de fantasmas que de tan revuelto el mismo monstruo puede salir asustado, un incesante cuento de muñecas rusas que se separa notablemente gracias a su extraordinario guión del resto de pelìculas sobre casas embrujadas y además, desde mi perspectiva, cuenta con un final más que satisfactorio lleno de autoconciencia. También es una de las grandes películas de horror, aunque en apariencia luzca como una cinta muy modesta.
Por: Abraham Sánchez