
Sacha Baron Cohen regresa más vulgar, más ofensivo y más divertido que nunca.
Sin duda alguna, la pasada entrega de los premios Oscar estuvo lleno de momentos memorables e inolvidables, pero probablemente uno de los que pasarán a la historia es aquél momento cuando un hombre barbado ataviado como militar y escoltado por dos hermosas guardaespaldas, tiró encima de Ryan Seacrest lo que él afirmaba eran las cenizas del fallecido Kim Jong-il. Ese misterioso hombre barbado se presentó a sí mismo como el Almirante General Shabazz Aladeen, dictador de la República de Wadiya. La verdad es que Aladeen no era otro que el irreverente Sacha Baron Cohen, promocionando su más reciente cinta El Dictador.
El General Almirante Haffaz Aladeen es un dictador capaz de arriesgar su vida para impedir que la democracia se establezca en el país al que oprime tan amorosamente y con tanto cariño. Rico en petróleo y bastante aislado, el estado norteafricano de Wadiya lleva siendo gobernado por el vehementemente anti-occidental Aladeen desde que éste tenía seis años, cuando fue nombrado Líder Supremo tras la desafortunada muerte de su padre. Por desgracia para Aladeen y sus consejeros, el muy vilipendiado Occidente ha comenzado a meter las narices en los asuntos de Wadiya, y las Naciones Unidas han sancionado repetidas veces al país en la última década, pero el Dictador no va a consentir que un inspector del Consejo de Seguridad entre en sus instalaciones secretas de armamento. Pero después de que un intento de asesinarle le cueste la vida a otro de los acólitos del Líder Supremo, Aladeen viaja a Nueva York a solucionar la cuestión de las Naciones Unidas.
Si algo ha caracterizado siempre al comediante inglés Sacha Baron Cohen es precisamente su humor irreverente, vulgar, escatológico y ofensivo, pero que curiosamente nos encanta. Desde que comenzó su carrera en 1995 en programas de sketches unitarios, Sacha ya daba signos de lo que podía hacer, pero fue en 1999 cuando se consolidó como un grande con su personaje Ali G, mismo que tuvo varios seriales televisivos, una película y hasta una aparición en el video Music de Madonna. Pronto a Ali G se unieron otros personajes como Bruno y el infame reportero de Kazajstán, Borat. Con los dos falsos documentales que rodó basados en éstos dos últimos personajes, Sacha Baron Cohen se consolidó como el cómico más repulsivo, grotesco y estúpidamente genial que existe en la actualidad.
Acompañando a Cohen en ésta comedia tan políticamente incorrecta está nada menos que Sir Ben Kingsley… sí, el ganador del Oscar en 1983 por su magistral interpretación de Gandhi, además de otros 37 premios y 39 nominaciones obtenidas en sus 46 años de carrera, en donde cuenta entre sus créditos las cintas La Lista de Schindler, Caza al Terrorista, Bestia Salvaje, La casa de arena y niebla, y más recientemente, La Invención de Hugo Cabret, donde justamente compartió créditos con Sacha Baron Cohen. Del lado femenino, la menudita y atractiva Anna Faris pone toda su experiencia en el campo de la comedia, misma que ya ha demostrado en títulos tales como La Casa de las Conejitas, Smiley Face, y por supuesto, la saga de Scary Movie, donde ella es la protagonista absoluta.
El director Larry Charles vuelve a ponerse al servicio de Sacha Baron Cohen, después de haber desempeñado en la dirección de las películas de Borat y Bruno, así que es de suponer que ésta mancuerna ya está muy compenetrada y saben perfectamente lo que hacen. El Dictador invadirá muy pronto las salas de cine de nuestro país, pero hay que recordar que el humor que se maneja aquí es muy diferente a lo que generalmente vemos. El Dictador es obscena, asquerosa, escatológica, vulgar, cruda… Los que se ofenden fácilmente se horrorizarán. Los que casi nunca se ofenden, podrían horrorizarse. Pero tendrán que parar de reír el tiempo suficiente para darse cuenta.

Por: Real Breaker
Para: Cineopsis