HABLA UNA LENGUA DE PALABRAS QUE REFLEJEN SÓLO LA VERDAD
“Diamond Inside”
Con un frenético estilo con música hip hop y alguno que otro ritmo que recuerda a Dee Lite, el documental “Diamond Inside” destila buena onda en su inicio, presentándonos a un grupo de grafiteros españoles conocidos como Boa Mistura que viajan a Sudáfrica como parte de un programa social conocido como Write on Africa. El programa es una especie de servicio a la comunidad donde se invita a un grupo de artistas callejeros a motivar a los habitantes de los barrios más pobres de Sudáfrica a través de su arte.
Impulsar el arte en la comunidad es el elemento principal con el que juega el documental y sus protagonistas, los artistas españoles, no temen viajar a los barrios más pobres y peligrosos del país para estudiar las paredes y diseñar murales de aerosol que reflejen de cierta forma la cultura del barrio en el que van a pintar. Pero mientras ellos llegan a estos ghettos sudafricanos el documental también se empeña en retratar a los otros protagonistas por medio de entrevistas: los habitantes de los barrios sudafricanos, quienes lo mismo nos enseñan sus peculiares tatuajes, nos hablan sobre como sobrevivieron en prisión o sobre como el mundo no voltea hacia ellos, por lo cual consideran bueno que el arte llegue a sus calles y motive a los jóvenes.
El documental se mueve demasiado bien durante su primera media hora, con un dinamismo que lo mismo convierte todo en un videoclip rapero aunque nada más veamos a los grafiteros caminando por los espacios sudafricanos que toma a los habitantes de la región en divertidas entrevistas que resultan bastante humanas por lo honestas que resultan. Los sudafricanos no temen decir sus opiniones frente a la cámara, las cuales aunque no sean tan profundas como ellos piensan, al menos son acertadas y sinceras.
Una vez que los grafiteros deciden el tema que desarrollarán en sus murales, el documental se vuelve algo mucho más convencional y en su segunda media hora (sólo dura 63 minutos en total) vemos como pintan estos murales y como la gente del barrio se emociona por ello al mismo tiempo que veremos algún otro programa social llamado A word for art cuyo fin es el mismo: impulsar la cultura urbana en el país.
A pesar de lo desigual de sus dos mitades, ambas conservan el gusto por la música de hip-hop usando beats de artistas como P.H. Fat, Mr Sakitumi y Lagos Disco Machine. También retrata los barrios con bastante amor y hay ese espíritu de comunidad durante todo el trayecto. Sin embargo, la tensión inicial, cuando vemos a los grafiteros entrando a un peligroso barrio donde cuentan te pueden matar por una lata de aerosol se disuelve en la capa de ozono rápidamente pues el espíritu del documental está más que nada en demostrarnos que el groovy (y el graffitti) está en el corazón…de África.
Por: Abraham Sánchez