
Karl Urban se pone en la piel del impartidor de justicia del futuro en ésta nueva versión fílmica del antihéroe de los cómics británicos.
El boom de trasladar cómics a la gran pantalla está muy lejos de acabarse, por el contrario, cada cinta parece ser más espectacular que la anterior, prueba de ello son las excelentes adaptaciones que recientemente nos trajeron Marvel y DC con Avengers y Batman, respectivamente. Pero ahora toca el turno de tomar su segundo aire a un personaje de origen británico, cuya primera aparición impresa se dio en 1977, para que 18 años después, Sylvester Stallone se encargara de llevarlo al cine, en una cinta que a muchos no convenció y que otros tantos consideran de culto hoy día. Ahora, en éste reinicio, el Juez Dredd viene a hacerle justicia a su original en comic con toda la ultraviolencia de la que se es posible.
En un futuro cercano, Norteamérica se ha convertido en un páramo asolado por la radiactividad. Una única y gran megalópolis se extiende a lo largo de la costa este: Mega City 1. Esta inmensa y violenta urbe cuenta con una población de más de 400 millones de personas, cada una de las cuales es un infractor en potencia. Los encargados de acabar con el caos e imponer el orden son unos individuos que actúan a la vez como agentes de la ley, jueces, jurados y verdugos. Al frente de ellos está Dredd, una leyenda viva de la justicia que vive entregado por entero a hacer cumplir la ley. En una misión aparentemente rutinaria junto a Cassandra Anderson, una juez novata dotada de grandes habilidades psíquicas, se disponen a investigar un homicidio en un peligroso rascacielos de 200 pisos de altura, controlado por el clan de la despiadada Ma-Ma. Pero al intentar arrestar a uno de los principales secuaces de Ma-Ma, ella cierra a cal y canto todo el edificio y ordena a sus hombres que capturen a los jueces. La lucha por la supervivencia, obligará a Dredd y Cassandra a actuar de manera implacable.
Karl Urban, natural de Nueva Zelanda, es un gran fan del juez Dredd y ha seguido sus aventuras desde su infancia, por lo que es apto para interpretar al personaje. Karl es especialmente conocido por interpretar a Éomer en la segunda y en la tercera entrega de la épica trilogía de Peter Jackson de El Señor de los Anillos, así como al Dr. Leonard “Bones” McCo’ en el gran éxito de taquilla de 2009 del director J.J. Abrams, Star Trek. Después de Dredd, habrá ocasión de volver a ver a Karl en las secuelas de Star Trek y Las crónicas de Riddick, cuyos respectivos estrenos están previstos para 2013.
Olivia Thirlby es una actriz neoyorkina, que se dio inicialmente a conocer en la galardonada película de Paul Greengrass Vuelo 93. Desde entonces, ha intervenido en gran variedad de filmes, entre los que destaca la gran sensación candidata al Oscar Juno, del director Jason Reitman, con Ellen Page, Jason Bateman y Jennifer Garner. En lo tocante a la villana del filme, la responsable de encarnarla es Lena Headey, quien actualmente hace el papel de Cersei en la épica serie de televisión del canal HBO Game of Thrones, basada en la popular serie de novelas de fantasía del autor George R.R. Martin. Anteriormente, interpretó el papel principal de la serie de televisión de la cadena Fox Terminator: Las crónicas de Sarah Connor, que continuaba la saga de las películas de Terminator. En el cine, la recordamos por participar en 2007 en el gran éxito de taquilla de Zack Snyder 300, interpretando a la reina de Esparta.
Dredd tiene un director de lujo: Pete Travis. La primera película que dirigió Travis para un gran estudio, Punto de Mira, con Dennis Quaid, Forest Whitaker, Matthew Fox, Sigourney Weaver y Eduardo Noriega, se estrenó en Estados Unidos en febrero de 2008, en el primer puesto de la taquilla. Su siguiente título, Endgame, protagonizado por Chiwetel Ejiofor, Johnny Lee Miller y William Hurt, se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2009 y recibió el premio Grierson al Mejor drama documental en 2010. Endgame también fue candidato al Emmy al Mejor telefilme en 2010, así como a un premio RTS al Mejor drama. Con alguien así en la silla del director, Dredd puede alcanzar niveles que Stallone ni siquiera imaginó en su versión del 95.
La producción de Dredd ha tenido la suerte de gozar de una sinergia de posibilidades que se han conseguido hacer realidad y, como punto de partida de esta nueva adaptación del legendario cómic, todos los implicados creen que podría servir como trampolín de una nueva franquicia cinematográfica. Llegados a este punto, Dredd tiene todo un mundo de posibilidades por delante. Y si Rob Schneider no está involucrado ésta vez, quizá ésta vez al personaje se le haga la justicia que merece (No pun intended!)

Por: Real Breaker
Para: Cineopsis